Lucía Be y su fábrica de sueños

Lucía Be es una de esas mujeres de las que enamorarse con los ojos cerrados, aunque seas mujer y heterosexual, como es mi caso.

Ella dice de sí misma que es cuentista, dibujanta y hace sombreros en sus ratos libres pero lo cierto es que es mucho más: tiene tantas virtudes que parece imposible que sea del mismo planeta que tú o yo. Y lo mejor es que es tan normal y humilde que no puedes sino rendirte a sus pies.

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De Canadá y otras oportunidades

Lo que escribo hoy en realidad quería haberlo escrito la semana pasada, pero me pudo la emoción. Mi amiga Lucya, que es una de mis mitades, se ha mudado a Canadá con un programa de Working Holiday Visa (sí, ese mismo cuyo plazo se abre hoy a las 4 de la tarde) y aunque sé que está viviendo una experiencia inolvidable, no puedo evitar echarla de menos a cada rato.

Un claro ejemplo de mi egoísmo: siempre me puede más mi pena porque te marchas que mi alegría por las cosas buenas que te pasan lejos de mí.

No se ha marchado por vivir una aventura, o quizás sí pero eso fue más al principio, cuando el momento de irse quedaba tan lejos y todo era un “por si acaso, así tengo algo cerrado”, cuando aún había margen para que todo mejorara, para encontrar un buen trabajo y no tener que hacer maletas.

Como ese momento no llegó, tocó empaquetar pero, en vez de maldecir y decir obviedades sobre la maldita crisis, he decidido darle la vuelta a la tortilla y dedicarle un “maravillas del mundo”. Porque estoy convencida de que somos capaces de aprender de cada dificultad y de ver en cada piedra una oportunidad y porque nada es definitivo (esto es para tí ¿eh, Lucya? quédate todo el tiempo que quieras y disfruta mucho, ¡pero vuelve!). Sigue leyendo

Las palabras dicen quien eres tú

Ayer fue el tercer lunes sin Maravillas del mundo. Yo no sé si lo echabas de menos pero como a mi me sirve como terapia cuando todo se pone feo alrededor, hoy vengo con una nueva dosis. Poco importa que sea martes…

El fin de semana estuve en Asturias. No es que sea algo reseñable porque voy bastante a menudo (aunque no tanto como me gustaría) pero es que este fin de semana estuve presente en Punto Mom y eso sí merece ser contado. Tanto que hoy las siete maravillas del mundo van para él solito.

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